Réquiem por la justicia y equidad
(Victoriano Rodríguez S)
Nada sorprende a este pueblo el cual, con mentiras de los políticos y muchos administradores tiene que reponerse de los contundentes golpes de la canasta básica, el crecimiento del desempleo, la disminución del salario y el poco importa por nuestra juventud. Hemos explicado con antelación que a medida que aumenta la inflación disminuye nuestro poder adquisitivo, por ende, los salarios disminuyen.
Es sorprendente la desfachatez con que generalmente los políticos manejan la verborrea para engañar a los incautos y justificar sus “desaciertos”. Existe un encubrimiento entre malhechores y malhechores y de eso no cabe la menor duda, lo increíble es el “aparente” o posible encubrimiento de quienes manejan la cosa pública. ¡Eso sí es preocupante!
Cuando la ciudadanía se percata de las exorbitantes sumas de dinero utilizadas para la adquisición de artículos suntuosos, salen expresando que el gasto “está contemplado en el presupuesto”, válgame Dios. Recordemos: el término presupuesto se compone del prefijo (pre) y supuesto (imaginario, hipotético, inventado), en consecuencia: ¿el “pre-supuesto” fue planificado y sustentado por extraterrestres? ¿el pre-supuesto es “palabra de Dios” y que quienes lo administran “tienen que gastarlo todo” como mandato divino? Quizás a ello se debe que en la Corte de Injusticias están adquiriendo vehículos Audi, remodelando oficinas y quizá se considere en algún presupuesto los sarcófagos para inmortalizar a los faraones.
El profesor Rubén (Chinchorro) Carles, siempre dijo que “muchas cosas pueden ser legales, pero no son morales”. ¿Han olvidado hacer traslados de partidas? En función a sus orígenes y principios, la clase media y baja recibió muy bien los nombramientos, como magistrados de la Corte Suprema de Justicia, de Harley Mitchell y Oydén Ortega, previendo que conjuntamente con otros colegas pudieran lograr cambios estructurales en la administración de justicia, sin embargo, ahora la ciudadanía se encuentra con la sorpresa de algunos gastos banales, como la adquisición de vehículos de lujo y arreglos suntuosos de determinados despachos.
Ya nada nos sorprende, este diario, el viernes 18, página 2, titula “En la Corte Suprema de Justicia justifican lujos faraónicos” y expone que el magistrado Harley Mitchell justificó los gastos en función a que estaban presupuestados. A todo esto, la mora judicial se incrementa. Se comenta de muchos juzgados y fiscalías que adolecen de computadoras y demás equipos, así como personal suficiente que permita agilizar los casos y evitar el hacinamiento en las cárceles.
Entre la injusticia de las leyes y su aplicación, los panameños nos sentimos secuestrados del imperio de leyes para el hijo de Juana y no para ladrones de cuello blanco. Réquiem por la justicia y equidad. Dios te salve Panamá.
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